Lesiones Deportivas

El deporte es una actividad cada vez más presente en nuestra vida diaria. Los cánones de belleza impuestos por la sociedad actual, el buscar hábitos de vida más saludables a cualquier edad tienen parte de culpa. Sin embargo, este áuge no es gratuito y tiene aparejado el aumento en la incidencia de patologías deportivas como son las típicas lesiones ya sean articulares, musculares, tendinosas o ligamentosas. Esto también ha creado nuevas demandas y situaciones que no estaban recogidas de forma específica en los conceptos de la medicina tradicional. De ahí que los profesionales implicados en el diagnóstico y tratamiento de estas dolencias (médicos de atención primaria, médicos deportivos, traumatólogos y rehabilitadores) deban estas actualizados y en permanente revisión para procurar una recuperación del deportista eficaz y rápida.
En este capítulo, analizaremos las patologías más frecuentes dentro de la práctica deportiva, las actividades que las provocan y que son causantes de dolor en mayor o menor medida. Así mismo, haremos hincapié en las diferentes formas de prevención y tratamiento de las algias secundarias al deporte.

Beneficios del deporte para el organismo:


1.- Aparato locomotor:
-Mayor aporte de calcio al hueso.
-Fortalecer las articulaciones, previniendo esguinces y lesiones articulares.
-Favorece la nutrición del cartílago articular, mejorando la clínica de la artrosis.
-Mejora la actitud postural.
-Favorece le crecimiento y desarrollo del aparato locomotor.
-Aumento de la masa muscular, de su fuerza y de su vascularización, mejora la elasticidad muscular.
-Mejora la coordinación muscular previniendo las caídas.
-Disminución de la grasa corporal.
-Mejora el consumo de O2, retrasando la aparición de fatiga y cansancio.

2.- Aparato cardiovascular.
-Aumento de la masa muscular del corazón (miocardio).
-Disminución de la FC en reposo y con ejercicio.
-Mejora del retorno venoso (previene varices).
-Menor tendencia a formar trombos en arterias.
-Mayor capacidad inmunitaria.
-Mejora de la circulación periférica.

3.- Aparato respiratorio.
-Respiraciones más profundas, mayor contracción de los músculos respiratorios, aumento de la capacidad vital.
-Menor número de respiraciones por minuto.
-Mayor resistencia de los músculos respiratorios.

 

4.- Nivel metabólico.
-Mantenimiento de niveles de glucosa, mejor tolerancia y disminución de producción de insulina.
-Dificulta el almacenamiento graso, facilita su movilización.
-Mejor respuesta al stress al disminuir las catecolaminas.
-Aumenta el metabolismo de riñón, hígado..
-Aumento del HDL y descenso del LDL.
-Aumento del peristaltismo.

 

5.- Psicosocial.
-Aumenta la sensación de bienestar, autoestima, entusiasmo, confianza, imagen corporal, funcionamiento intelectual.
-Disminuye ansiedad, depresión, tensión, hostilidad.

 

Como toda actividad, el deporte puede conllevar lesiones. Estas pueden ser agudas (debidas a un traumatismo), o crónicas (producto de una sobrecarga mantenida).
Depediendo del tipo de tipo de actividad deportiva, a continuación detallamos las lesiones más frecuentes.


 

 En los próximos días, iremos desglosando las lesiones más frecuentes que se producen según la actividad deportiva, así como las posibilidades de tratamiento.

Corredores

Es uno de las actividades deportivas más practicadas en España. Personalmente, es mi actividad favorita, ya que la puedes practicar durante todo el año, no depende de amigos o conocidos que en un momento dado nos puedan fallar para la práctica de un deporte en equipo y como ejercicio cardiovascular, es de los más completos. Es una actividad aeróbica, lo que quiere decir que consumimos sobre todo glucosa y ácidos grasos en presencia de oxígeno, que es de intensidad moderada (80% de la frecuencia cardíaca máxima) y mantenido en el tiempo.

Los vamos a dividir en:

-Síndromes dolorosos de tobillo y pie

-Síndromes dolorosos de la rodilla

 

SINDROMES DOLOROSOS DEL TOBILLO Y PIE.


A.- Periostitis tibial.
Es un cuadro doloroso del borde interno y cresta anterior de la tibia debida a una inflamación del periostio tibial (capa que recubre y envuelve al hueso) a consecuencia de una solicitación excesiva de los músculos que se insertan en él, sobre todo el tibial anterior. Suele presentarse en corredores con un pie pronador o con talón en valgo (pies con escaso arco plantar), corredores en asfalto, o deportistas que aumentan de forma brusca la intensidad del ejercicio sin la progresión adecuada.


La clínica consiste en un dolor en la cara anterointerna de la tibia distal sobre todo, que aumenta con la palpación de la zona y se puede acentuar por las noches.
Su tratamiento consiste en primer lugar en reducir la intensidad de los entrenamientos, cambiar a una superficie más blanda como puede ser la hierba, aplicar frío local al final de cada entrenamiento, junto a medicación antiinflamatoria y fisioterapia para los casos más rebeldes. El uso de un calzado deportivo adecuado o plantillas correctoras pueden ayudar a prevenir la recidiva.

 

B.- Tendinopatía del aquiles.
Es una inflamación del tendón en cualquier punto de su recorrido. Se denomina entesitis cuando afecta a la inserción en el calcáneo. Diferentes son las causas que la provocan:
-Carreras y ejercicios sobre cuestas que obligan a una solicitación excesiva del tendón.
-Ejes anormales del retropié como los cavos-varos que obligan a modificar el eje de fuerzas fisiológico del tendón, sobrecargando la zona externa en este caso.
-Uso intermitente del tacón en la vida diaria que no durante el ejercicio lo que provoca cambios en la tensión del tendón de forma no progresiva.
-Pies pronadores que realizan deporte sin un calzado adecuado o plantillas que lo contrarresten.
-Enfermedad de Haglund o hipertrofia de la tuberosidad posterosuperior del calcáneo.


El paciente presenta dolor y cojera matutinos o al levantarse que van cediendo conforme se dan unos pasos pero si el cuadro es insidioso, puede llegar a ser una molestia continua que impida la realización de actividades deportivas. La palpación también es dolorosa y el dolor aumenta si el paciente realiza flexión plantar contrarresistencia.
El diagnóstico de confirmación es radiológico y la RMN la prueba de elección.
Su tratamiento es conservador y la primera fase consiste en parar la actividad deportiva ante los primeros síntomas, junto a medicación antiinflamatoria y frío local. Además se puede realizar tratamiento rehabilitador (ondas de choque, electroestimulación, crioterapia).
Su prevención consiste en contrarrestar las causas que la han provocado, cambiando el tipo de calzado, superficie, entrenamiento…

La infiltración con plasma rico en factores de crecimiento autólogos da buen resultado a la hora de reducir el dolor y la inflamación y conseguir una regeneración completa del tendón. .
Si no hay mejoría, el tratamiento quirúrgico es una opción que no debemos descartar.

 

C.- Tendinopatía del tibial posterior.
Es una inflamación a lo largo de su recorrido por el espacio retromaleolar interno o en su inserción en el escafoides tarsiano (entesitis). Típico de corredores de fondo y saltadores.
Entre sus causas predisponentes encontramos la presencia de un pie plano valgo o un pie pronador que obligan a una tensión mantenida del tendón.
En la exploración se evidencia crepitación y dolor en el trayecto tendinoso o en su inserción que aumenta con la flexión e inversión contrarresistencia del pie.
El uso de una plantilla con cuña interna y/o la infiltración local con corticoides harán que el cuadro se resuelva de forma satisfactoria.

Si no se aprecia una evolución favorable, debemos plantearnos un retensado de la inserción del tendón en el escafoides mediante cirugía.

 

D.-Fascitis plantar
Es la sobrecarga de la aponeurosis plantar debido a un apoyo plantar anómalo (pie pronador), niveles elevados de actividad física, sobrepeso o cambios en el calzado.
El paciente refiere dolor en la parte medial del talón que empeora llegando a provocar cojera al levantarse de la cama o tras permanecer un tiempo sentado, y que se alivia trascurridos unos pasos. También se aprecia un empeoramiento nocturno. La palpación medial del origen de la fascia plantar en el talón es doloroso. En el estudio con Rx a veces se aprecia una hipertrofia del tubérculo posterointerno del calcáneo debido a las tracciones sucesivas de la fascia plantar; es lo que se denomina espolón calcáneo.

El tratamiento conservador asocia los mejores resultados y se basa en ejercicios que estiren el tendón de aquiles y la fascia plantar, la modificación de las causas que lo provocaron (si las conocemos), los AINES o las infiltraciones locales con corticoides. La liberación quirúrgica parcial de la fascia plantar se reserva para la ausencia de respuesta al tratamiento trascurridos al menos 6 meses.


E.-Fracturas por fatiga.

A medida que un corredor entrena, las células óseas remodelan y modifican el hueso para acomodarlos a las tensiones que sufren durante la carga y el apoyo en el ejercicio. A veces, dicha acción es tan rápida y brusca que puede hacer que se pierda la continuidad en el hueso provocando una fractura. Esto es frecuente en la tibia, a unos 6 cm por encima del tobillo y en el pie.

El paciente nota dolor, de aparición progresiva, relacionado con el esfuerzo y que cede cuando descansamos. Si progresa el cuadro, el dolor es continuo. Se aprecia al palpar una zona dolorosa con inflamación local.

Si hacemos una Rx en las primeras fases, es posible que no veamos nada, pero a las 2-3 semanas se apreciará un callo de fractura como si hubiéramos tenido una lesión en el hueso pero sin trauma previo. La gammagrafía también puede ayudar en el diagnóstico.

El tratamiento pasa por la descarga y el reposo de la extremidad lesionada mediante el uso de bastones. La reincorporación se produce a los 3 meses.

 

F.-Lesiones musculares
Las lesiones musculares son una de las patologías más frecuentes en la Traumatología Deportiva. La mayor parte de las lesiones musculares son leves aunque un porcentaje cercano al 10% las denominamos graves, pues pueden ocasionar secuelas importantes.
De acuerdo con las estadísticas, entre un 25 y un 30 por ciento de los deportistas de alto rendimiento se lesionan (hay que tener en cuenta que en un deportista de élite, entre un 30-40% de su peso corporal corresponde a tejido muscular).

 ¿CÓMO SE PRODUCE UNA LESIÓN?
Existen varios factores por los que un deportista puede lesionarse, pero para efectos de estudio, estos se clasifican en internos y externos.
Factores internos:
Están relacionados con el deportista en sí, su estado nutricional antes y durante de la práctica deportiva, así como el equilibrio adecuado de electrolitos y sales. La sudoración origina pérdida de líquidos y sales en el organismo. Los músculos van perdiendo elasticidad al perder hidratación, por lo que tras un ejercicio prolongado aumentan las probabilidades de sufrir tirón.
Si existen las adecuadas reservas de energía en el músculo (glucógeno), las probabilidades de lesión son menores. Es por esta razón que el deportista debe estar bien alimentado tanto en los períodos de entrenamiento, como en los de competición.


Otro factor importante para prevenir una lesión es calentando y estirando adecuadamente la musculatura que tenga mayor participación de acuerdo al tipo de deporte.
Todos aquellos que involucren marcha o carrera, deberá enfocarse en la preparación de la musculatura de los miembros inferiores (glúteos, iliopsoas, cuádriceps, isquiotibiales, gemelos, sóleos y tibial anterior). Por el contrario aquellos deportes en los que los miembros superiores son los que están mayormente involucrados, deberán estirarse: deltoides fibras anteriores, medias y posteriores, bíceps, tríceps, trapecios, serratos, redondos mayor y menor, pectoral fibras esternales y claviculares y los flexores y extensores de muñeca.


Factores externos: En los deportes de contacto suelen darse golpes entre un jugador y otro, entre un jugador y el terreno o con algún objeto propio del área de juego (marcos, barandas, paredes, otros). Los deportes de contacto que con mayor frecuencia causan lesiones son: fútbol tal y como lo conocemos en nuestro país, el fútbol americano, el rugby, hockey sobre hielo, y el waterpolo.


FACTORES QUE CONTRIBUYEN A LA LESIÓN MUSCULAR
• Preparación deficiente (entrenamiento-calentamiento)
• Lesiones previas, rehabilitación inadecuada
• Fibrosis cicatricial
• Sobrecargas continuadas
• Exceso de tensión muscular
• Obesidad – sobrepeso
• Enfermedades generales – medicación – dieta inadecuada


TIPOS DE LESIONES MUSCULARES
Lesiones musculares directas – producidas por traumatismos directos sobre el músculo (contusiones, distensiones, esguinces, rabdomiolisis…).
Lesiones musculares indirectas - producidas en otros tejidos que repercuten de forma indirecta sobre el músculo (lesión por isquemia o neurológica). Aquí la capacidad de regeneración muscular es menor que en el caso anterior.


LESIONES MUSCULARES DIRECTAS
• A) Inflamación muscular de comienzo retardado (IMCR): por sí sola no es una lesión, pero es un dolor que no aparece durante la actividad deportiva, sino entre 24 y 72 horas después de un ejercicio intenso o desacostumbrado. Puede afectar sólo un músculo o un grupo muscular. Se debe a la acumulación de ácido láctico y pirúvico. El dolor suele ser más intenso en la porción musculotendinosa, o sea en la zona de transición entre músculo y tendón.


• B) Calambre: es una contracción muscular involuntaria, intensa y dolorosa de varios grupos de fibras. Aparece como consecuencia de un sobreesfuerzo para ese músculo, ya sea porque el ejercicio era de una intensidad muy alta, o porque se reinicia la actividad deportiva luego de un período de descanso, por ejemplo de unas vacaciones. Suele ser de duración corta, unos cuantos segundos o un par de minutos. Un ejemplo de esta afección se da en los músculos de la pantorrilla (músculos gemelos y sóleo), donde la persona sufre un terrible dolor pero desaparece al poco tiempo. Suele aparece al inicio y al final de la de la práctica deportiva. Al principio porque el músculo no está bien calentado, y al final por fatiga y deshidratación.


● C) Contractura: es un aumento en el tono de un grupo de fibras musculares. Aparece una molestia muscular manifiesta, sin trauma directo, con dolor a la palpación y disfunción a la contracción posterior a la realización de actividades deportivas. Puede doler parte o la totalidad del músculo afectado tanto en reposo como en la elongación. Aparece de forma súbita y se mantiene varios días. La persona tiene como una “bola” y al tacto siente como “un salto” en el músculo. Existe una limitación en la función del músculo, puede ser leve, moderada o severa, dependiendo del número de fascículos afectados.


● D) Distensión: corresponde a un sobreestiramiento del músculo pero sin llegar a un daño (ruptura), sin embargo se da el proceso de inflamación y por lo tanto aparece el dolor. Es el famoso “tirón”. Se produce principalmente en músculos llevados al límite de sus posibilidades de elongación. Es difícil de determinar el punto exacto de dolor, ya que el mismo es difuso y por consiguiente la localización precisa de la lesión se intenta dilucidar en base a exámenes complementarios. Pueden hallarse distensión en algunas fibras con integridad muscular y de las fascias aunque también es dable encontrar pequeñas lesiones fibrilares.
- Un ejemplo típico es del futbolista que tira una falta de forma explosiva o “cañonazo” y al golpear la bola (musculatura flexora de cadera: iliopsoas), se da un estiramiento súbito y brusco de la musculatura de la parte posterior del muslo (musculatura flexora de rodilla: isquiotibiales). Como consecuencia de este movimiento se da la respuesta inflamatoria.


• E) Contusión: se da cuando el músculo se golpea contra una estructura ósea, ya sea por el choque contra un compañero o contra el piso. Son muy frecuentes en los deportes de contacto. Como manifestación clínica aparte del dolor difuso, o sea difícil de determinar en un punto exacto, se puede apreciar que está hinchado (presencia de edema).


● F) Rotura fibrilar (rotura parcial): es una rotura de un cierto número de haces musculares, pero sin afectar todo el espesor del músculo. Hay hemorragia local y en respuesta, también se de un proceso de reparación de tejido. El deportista refiere haber sentido el ruido. Existió sensación de latigazo o piedrazo con marcado dolor hiriente superficial o profundo. Se produce la ruptura miofibrilar o fascicular con hemorragia de mayor o menor magnitud. Existe dolor tanto a la contracción como a la elongación muscular con signos de tumefacción y equímosis tempranos. La colección hemática puede ser superficial o profunda pudiendo esta última prolongar el tiempo de inactividad.
► Aquí hay que hacer una aclaración importante, pues algunos autores subdividen las categorías en micro-rupturas, ruptura parcial y la total. Sin embargo hay otros que sólo divide en parcial y total. Ahora bien, si entendemos como ruptura total, la lesión del 100% de las fibras (o sea, todo el músculo), parcialmente pueden existir múltiples grados de porcentaje de afección, así tendríamos rupturas parciales del que pueden ir desde el 20% hasta el 70 u 80%. Lo más importante es constatar con un examen de diagnóstico por imagen, el porcentaje de fibras afectadas y así planificar un proceso de rehabilitación.


• G) Rotura muscular (rotura total): Igual al anterior, pero con la afectación de todo el músculo. El edema se da rápidamente y la piel se pone roja y caliente. El dolor es muy intenso, por lo que el deportista se retira. Dado que la ruptura es total, se puede apreciar un hundimiento en la zona afectada, a esto se le conoce como “signo del hachazo” El manejo es quirúrgico, o sea tienen que operar para reparar el daño. Lo más frecuente es que se dé en miembros inferiores, y literalmente la persona “no puede caminar” o al menos no puede apoya el lado afectado. En los miembros superiores suele darse alrededor del hombro, en deportes que demanden mucha fuerza explosiva, como el voleibol (saque o remate con una mano), tiro de jabalina.



DIAGNÓSTICO
Para lograr identificar el tipo de lesión, la mayoría de las veces se da por la clínica que presenta el paciente y con una buena historia clínica.
Los síntomas son: dolor repentino, agudo e intenso (cualquiera que lo haya sufrido alguna vez lo identifica inmediatamente: parece una puñalada), localizado en un punto muy concreto. Desde el momento en que se produce resulta muy doloroso, cuando no imposible, hacer cualquier movimiento con ese músculo.
En los casos leves (roturas pequeñas), el dolor es la única señal. En casos más graves (desgarro de todo un músculo), se produce también un hematoma bastante aparatoso, debido a la hemorragia interna. Si el dolor es muy intenso puede aparecer un componente de shock, con mareo y sudor frío, pero esto es menos frecuente.
La ecografía, el TAC y la resonancia magnética son los tres medios más utilizados para el diagnóstico de este tipo de lesiones. El último no se usa como primera opción, pues su coste es muy elevado, aunque es la prueba de elección para la detección de este tipo de lesiones. La ecografía sirve tanto de diagnóstico como control, pues permite comparar la mejoría de cicatrización del tejido.
Los rayos X no son útiles para el diagnóstico en el estos casos, pues, el músculo al ser un tejido blando, no se ve en la radiografía. Sin embargo pueden ser útiles, en la fase aguda para descartar lesiones asociadas (fracturas ...) y en lesiones crónicas para observar calcificaciones.

TRATAMIENTO DE LAS LESIONES MUSCULARES
El tratamiento está directamente relacionado con el tipo de lesión, su estadío (o sea, si la persona se la trata justo después de la lesión o varias semanas después), y del grado de lesión. Pero a continuación daremos las pautas básicas de tratamiento de acuerdo si es la fase aguda o la subaguda.
RICE – (regla mnemotécnica)
R: REST = REPOSO
ICE = HIELO, FRIO LOCAL (CRIOTERAPIA)
C = COMPRESSION (VENDAJE)
E = ELEVATION


FASE 1 O AGUDA:

En toda lesión aguda (deportiva o no) el tratamiento en esta fase es la aplicación de hielo sobre el área afectada después de lesión hasta 48 ó 72 horas después. Si es en el campo de juego y no hay hielo a mano, puede utilizarse una lata de refresco gaseoso o lo más frío que se tenga al alcance. Deberá colocarse un pañuelo o algo entre la piel y el objeto frío, para evitar quemaduras por frío, esto además de disminuir la inflamación y brinda analgesia local. No se debe llegar al punto de anestesia, o sea, “no siento nada aunque toque el área afectada”.
Reposo absoluto de la práctica deportiva. Además, puede colocarse un vendaje compresivo, el cual va de abajo hacia arriba, y donde la mayor presión es abajo y conforme va subiendo, se va disminuyendo la misma. El vendaje debe ser lo suficientemente firme como para reducir la inflamación, pero no tanto que vaya a “cortar la circulación”. Tampoco deberá ser tan flojo como para que se afloje el mismo y se caiga. En esta fase está contraindicado cualquier tipo de masaje, calor, jacuzzi, almohadilla eléctrica, o la aplicación de geles, ungüentos o cremas mentoladas o refrescantes. Es cierto que antes se afirmó que se podía colocar lo más frío que estuviera al alcance, pero si lo que tiene es un gel mentolado, no lo aplique, pues esto tiene un efecto vasodilatador, por lo que empeorará el cuadro inflamatorio.


FASE 2 O SUBAGUDA:

También se le conoce como fase de cicatrización. El tratamiento en esta fase está orientado a que la cicatrización sea lo más pequeña que se pueda, y lo más funcional posible. Mantenemos el vendaje, en caso que persista la inflamación. Entre el tercer y quinto día después de la lesión, puede iniciarse con contracciones isométricas que no causen dolor. Este tipo de contracción es cuando la persona “pone duro el músculo”, pero sin mover la articulación con la que se relaciona. Esto favorece la orientación adecuada a las fibras lesionadas (ruptura parcial). En el caso de la distención muscular (comúnmente llamado “tirón”) su tratamiento consiste en estirar suave y progresivamente el músculo afectado. La persona usualmente cae en el error de no estirar, por “miedo de volverse a lesionar”. En estos casos es sumamente útil la intervención de otra persona que realice los estiramientos a la persona afectada. Es decir, realiza estiramientos pasivos de la musculatura. Poco a poco se irá ganando movimiento gracias a la acomodación de las fibras. Un signo claro de mejoría es cuando la persona dice “antes no pasaba de aquí, y ahora vea dónde llego”, refiriéndose a la mejora.


FASE 3:

Reanudación progresiva de la actividad deportiva. También deberá prevenirse nuevas lesiones, realizando correctamente los estiramientos antes y después. En caso de que haya sido una ruptura (parcial o total), en esta fase se realiza el fortalecimiento o potenciación muscular, ya sea con ejercicios terapéuticos específico, o con corrientes eléctricas específicas para ese fin.


FASE 4:

Es la de prevención. Para ello, es imprescindible:
• Conocer las condiciones anatómicas de cada sujeto
• Educación higiénico – dietética
• Educación médico – deportiva
• Entrenamiento progresivo
• Seguimiento médico
• Calentamiento – estiramiento
• Respetar el tiempo de recuperación

 

 

SINDROMES DOLOROSOS DE LA RODILLA

Ya han sido comentadas detenidamente en el apartado "Dolor anterior de rodilla".

A.- Tendinitis de la pata de ganso.

Es consecuencia de la inflamación de la bolsa serosa de la pata de ganso, formada por tres músculos que son sartorio, semitendinoso y recto interno. Es la causa más frecuente de dolor en la cara anteromedial de la rodilla. El dolor es de tipo sordo y en ocasiones puede interferir con el sueño. Suele presentarse de forma asociada con las otras bursitis y también en Gonartrosis y deportistas. La clínica de dicha tendinitis viene marcada por la hipersensibilidad al roce de la inserción de dicho grupo muscular en la cara anteromedial de la rodilla por debajo de la interlínea articular. A veces se asocia tumefacción de la zona. La flexión activa contrarresistencia de la rodilla, aumenta de forma notable el dolor. Ojo al diagnóstico diferencial con otras lesiones como las roturas meniscales, lesiones del cóndilo femoral o d el platillo tibial.


B.-Tendinitis de la cintilla iliotibial.

Dicha bandeleta de la fascia lata que se inserta en la cara anteroexterna de la tibia. Flexiones de repetición irritan el epicóndilo femoral debido al rozamiento con dicha banda fibrosa. Actividades como los corredores de fondo, ciclismo lo predisponen. La clínica presenta dolor a la palpación del epicóndilo femoral lateral y del tubérculo Gerdy en la cara anteroexterna de la rodilla.


C.-Tendinitis rotuliana o tendinitis del saltador.

Se produce sobre todo en deportistas aunque si el tendón se encuentra debilitado, también se puede afectar por las actividades de la vida diaria. Produce dolor en la cara anteroinferior de la rótula, que se incrementa al saltar, subir o bajar escaleras o agacharse.

 

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FÚTBOL

 

OSTEOPATIA DE PUBIS

La Osteopatía Dinámica de Pubis  también conocida como “dolor crónico de pubis” o “pubalgia” se caracteriza por inflamación de la sínfisis del púbis, debidas a un desequilibrio entre los músculos abdominales y aductores de las extremidades, y se produce por un entrenamiento inadecuado y una sobrecarga de la musculatura aductora asociada a una pared abdominal que ha disminuido su resistencia. Esta articulación es una encrucijada entre el tronco y los miembros inferiores, donde se ejercen importantes fuerzas de tracción, permanentemente y de manera opuesta. Algunos músculos abdominales, como el recto anterior, tiran de la articulación hacia arriba, mientras que los músculos aductores de la cara interna del muslo, la tiran hacia abajo.

La potenciación de la musculatura de la pierna sin una correcta compensación de los músculos abdominales, la anteversión pélvica (cadera hacia delante), los isquiotibiales cortos, una hiperlordosis lumbar (acentuación de la curvatura lumbar), una diferencia de la longitud de ambas piernas o un desequilibrio en la cadera, favorecen la aparición de esta patología.

Como paradigma del mecanismo provocador de esta enfermedad tenemos el gesto de chutar un balón de fútbol. Podemos distinguir tres fases.
FASE 1.- En un primer momento, la extremidad que sirve de soporte hace balancear la pelvis, mientras la que va ha chutar realiza una gran extensión y una flexión de la rodilla al mismo tiempo que la columna se extiende (el cuerpo adopta la forma de un arco hacia atrás).


  FASE 2.- Se realiza el chute. Se lanza la extremidad activa hacia delante con una enérgica rotación externa o interna y una aducción de la cadera. La columna se flexiona y la rodilla efectúa una extensión rápida. El tobillo y el pie se colocan en flexión plantar y soportan el impacto completo del contacto brusco con el balón. El cuerpo adopta la forma de un arco hacia delante.


En la tercera fase, después de golpear la pelota, la pierna sigue el moviendo iniciado hasta que los músculos posteriores e internos del muslo logran la frenada y los músculos abdominales se contraen fuertemente.
En la pierna que sirve de soporte se realiza todo el giro a través de la cabeza del fémur y la pelvis pasa de atrás y abajo hacia delante y arriba.


 

CLINICA

Se trata de un cuadro caracterizado por dolor en la región pubiana, inguinal y zona baja del abdomen.
Puede aparecer de forma progresiva un dolor inguinal, al finalizar el entrenamiento o la competición, a veces no está bien localizado, a veces solo cuando se exigen movimientos rápidos y potentes, disminuye con el reposo. Al principio es unilateral, y luego se hace bilateral. Desencadenado normalmente al comenzar a correr y cada vez precisa menos intensidad para iniciar el dolor.
Según evoluciona el dolor se hace agudo, más intenso, localizado en la inserción del aductor e irradia hacia el muslo del mismo lado o al testículo en varones. Posteriormente el dolor puede desencadenarse por la tos o al saltar sobre una pierna resultando incapacitante, impidiendo la realización de movimientos tan simples como cruzar las piernas, sentarse, andar o permanecer de pie.

 

TRATAMIENTO

Se plantea primero un tratamiento conservador basado en el cese de la actividad deportiva, y la implementación de un plan de rehabilitación fisioterápico. Al inicio de los síntomas los ejercicios de estiramiento y los antiinflamatorios son útiles, así como la electroterapia.

Si habiendo realizado un tratamiento fisioterápico serio e intenso, no obtenemos respuesta después de los 3 meses, ahí es donde se plantea el tratamiento quirúrgico.

PREVENCION

Como en todas las patologías o enfermedades no existe mejor tratamiento que la prevención. Para ello es importantísimo que el deportista realice un buen calentamiento previo a la realización de la actividad que va a desarrollar, estirando bien la zona; así como, una vuelta a la calma tras la realización de la actividad en el que la duración de los estiramientos será mayor. Además es importantísimo seguir un programa de entrenamiento que evite descompensaciones musculares entre la musculatura abdominal y adductora.
 

 

LESIONES DE RODILLA

LIGAMENTO CRUZADO ANTERIOR (LCA)

  • El ligamento cruzado anterior es el principal estabilizador que evita el desplazamiento anterior de la tibia con relación al fémur. El LCA es el ligamento intraarticular que con mayor frecuencia se lesiona llegando a ser 30 veces más frecuente que la lesión del cruzado posterior. Es la causa más frecuente de hemartros (sangre dentro de la articulación) en el trauma agudo.
 LCA SANO

 

  • El mecanismo de la lesión puede variar. Se puede presentar ante una hiperextensión forzada como la realizada por un jugador de fútbol al dar una patada “en falso” o durante una desaceleración brusca con el pie firme en el suelo o al ser derribado el jugador por un golpe desde la parte posterior de la pierna.

  • Clínicamente se observa un paciente con una hemartros (derrame articular el cual apareció en un periodo de tiempo corto generalmente menor a 2 horas), dolor e impotencia funcional, sensación de inestabilidad con dificultad para la marcha.Durante el interrogatorio el paciente puede relatar haber sentido o escuchado cuando el ligamento se reventó. Es importante precisar si el paciente pudo o no continuar con la actividad que desarrollaba durante la lesión y la forma en la cual salió del sitio de la lesión (caminando o cargado) ya que esto nos orienta a evaluar la severidad de la misma. Los pacientes con lesiones agudas del LCA generalmente suspenden de inmediato la actividad y requieren ayuda para poder desplazarse del sitio de la lesión.El examen físico inicial generalmente se dificulta por dos factores; el dolor y el hemartros.

  LCA ROTO

El dolor del paciente no permite que se realice un examen adecuado de la estabilidad de la rodilla ni realizar maniobras para diagnosticar lesiones asociadas principalmente de los meniscos. A continuación se procederá a colocar una férula posterior o un vendaje elástico según haya lesiones asociadas o no dentro de la rodilla.

¿QUIEN DEBE OPERARSE DEL LCA?

Todo aquel paciente que por motivos profesionales o recreativos necesite realizar movimientos de giro de la rodilla. Es muy recomendable en pacientes menores de 40 años.
Aquellos pacientes que además de la lesión del LCA presenten una lesión de los meniscos (50% de las lesiones del LCA se acompañan de rupturas de los meniscos) pueden someterse a cirugía para arreglar solamente los meniscos o para tratar el LCA y los meniscos.

Aquellos pacientes que no quieran intervernirse, deberán permanecer con una inmovilización de rodilla por un período de entre 3 y 4 semanas, hasta que haya disminuido la inflamación. Deberá caminar con apoyo de 2 bastones. Una vez concluido este período se iniciará un tratamiento rehabiltiador destinado al fortalecimiento del cuadriceps.

¿En qué consiste la cirugía de reconstrucción del LCA?

Desafortunadamente por las características propias del ligamento y a las fuerzas a las que se encuentra sometido, el LCA generalmente no cicatriza adecuadamente. En la mayoría de las veces una vez roto, aún con reposo y fisioterapia, no cura adecuadamente por si solo. Por estas mismas razones el tratamiento quirúrgico mediante simples suturas tampoco funciona.

Se suele utilizar un injerto para sustituir al LCA roto. Éste puede ser de varios tipos

  1. Tendón rotuliano (HTH).
  2. Tendones de la corva (Semitendinoso y recto interno).
  3.  Injerto de cadáver (tendón patelar, tendón cuadricipital, etc.)

La intervención se hace mediante anestesia raquídea (de cintura para abajo).

 

Con el paciente ya anestesiado, verificamos la inestabilidad de la rodilla.

El procedimiento se lleva a cabo con asistencia artroscópica, esto quiere decir que se hace una incisión de aproximadamente 3-4 cm. para tomar el injerto y el resto de la cirugía se realiza con ayuda del artroscopio a través de dos a tres pequeñas incisiones de un centímetro de longitud.

Se realiza una incisión pequeña de 4 cm y se identifican el semitendinoso y recto interno.

 

Mediante tenotomo extraemos los tendones y realizamos su preparación.

 

Con el artroscopio se revisa el interior de la rodilla.

Si se encuentra una ruptura de los meniscos, se tratan de reparar. En ocasiones es imposible reparar los meniscos debido a que se encuentran muy dañados. En éstos casos se realiza una menisectomía parcial, es decir se corta y se extrae solo la parte rota del menisco.

Los muñones del LCA roto se limpian con un sinoviotomo hasta encontrar sus orígenes en el fémur y en la tibia.

Con guías y brocas especiales se perforan dos túneles, uno en la tibia y otro en el fémur, el injerto se pasa a través de estos túneles y se fija con tornillos o con otros dispositivos especiales. Los materiales para la fijación de los injertos pueden ser de dos tipos, metálicos o bioabsorbibles. Yo recomiendo los bioabsorbibles.

 

Resultado final de la plastia

 

La rehabilitación comienza inmediatamente después de la cirugía, ya que desde que el paciente sale del quirófano comenzamos con ejercicios activos y pasivos para evitar perder musculatura y recuperar el rango de movilidad lo antes posible.

Se permite el apoyo parcial de la pierna operada desde el primer día posterior a la cirugía. El protocolo de fisioterapia se inicia durante la primera semana y puede durar hasta seis meses.

¿Cuándo puedo volver a jugar?

El tiempo promedio es de 4 a 6 meses.

¿Cuándo puedo regresar a mi trabajo?

Si es trabajo de oficina, generalmente entre 7 y 10 días después de la cirugía. Si es trabajo físico, una vez que se recupere la fuerza en la pierna operada.

¿Cuándo puedo conducir?

Una vez que se tenga la movilidad completa y no dolorosa de la rodilla.

 

 

LIGAMENTO CRUZADO POSTERIOR

Limitador de la translación tibial posterior y se le denomina, el estabilizador primario de la rodilla. También provee una restricción de la rotación externa tibial y conjuntamente, con el Ligamento Cruzado Anterior, son restrictores secundarios contra las fuerzas biomecánicas de stress, en varo y en valgo en la rodilla. Una lesión de ligamento cruzado posterior es una rotura parcial o total del LCP ubicado en la parte trasera de la rodilla. Este ligamento une a la tibia con el fémur.

 

Mecanismo lesional

La lesión de LCP es frecuentemente causada por un golpe fuerte en la parte de la tibia que está inmediatamente debajo la rodilla. Esto usualmente sucede cuando la rodilla doblada se choca contra el salpicadero en un accidente de tráfico. En los atletas, las rupturas del LCP son frecuentemente causadas al caer sobre la rodilla doblada y con la punta del pie apuntando hacia abajo. Cuando el LCP sufre una lesión, otros ligamentos u otras partes de la rodilla también pueden resultar lesionados.

 

Clínica

Si el LCP sufre una lesión la rodilla puede presentar un hinchazón o dolor súbito en la parte posterior. Al pasar el tiempo, su rodilla afectada puede volverse inestable, especialmente durante el ejercicio. En la exploración se aprecian signos de inestabilidad sobre todo al empujar la tibia hacia atrás, lo que se llama cajón posterior.

Es conveniente realizar una RMN de la rodilla para valorar el alcance de la lesión del LCP y/o de estructuras vecinas como los meniscos o el LCA

Tratamiento

EL tratamiento en la mayoría de los casos es conservador. Se pautan antiinflamatorios, frío local, reposo y apoyo con 2 muletas acompañado de una inmovilización similar a la del LCA.

Las roturas aisladas del LCP se suelen intervenir únicamente en deportistas de muy alto nivel o en casos de inestabilidad. Siempre está indicada la cirugía si hay lesiones asociadas como la del LCA.

Se suele realizar una plastia ya sea a base de parte del tendón rotuliano del paciente o mediante aloinjerto. Se realiza mediante artroscopia de rodilla.

 

 

 

MENISCOS

El menisco es un estructura situado en el interior de la articulación de la rodilla con forma semilunar y su principal función es aumentar la profundidad de la superficie relativamente plana de la parte superior de la tibia. El menisco distribuye las fuerzas transmitidas a través de la rodilla: soporta alrededor del 40% de la carga que recibe la articulación. Además interviene en la estabilidad a la rodilla.

El tercio externo o periférico, está vascularizado e inervado, por tanto presenta cierto potencial de cicatrización. Esta parte es la que tiene mayor importancia desde el punto de vista mecánico.

El resto del menisco (2/3 internos), es aneural y avascular, con débil o nula capacidad de cicatrización.

 

MECANISMOS DE LESION

Las lesiones meniscales pueden afectar a cualquier edad, pero las causas son algo diferentes en los distintos grupos de edad. En los pacientes más jóvenes, el menisco es una estructura bastante resistente y elástica. Las roturas del menisco en pacientes menores de 30 años generalmente son el resultado de una lesión importante por torsión de la rodilla. Con frecuencia están relacionadas con alguna actividad deportiva.

En las personas mayores, el menisco se vuelve más débil con los años. El tejido meniscal degenera y se vuelve menos resistente. Las roturas meniscales a estas edades pueden deberse a un traumatismo menor (por ejemplo, al levantarse de la posición de cuclillas). Las roturas degenerativas del menisco se ven con frecuencia como una parte integrante de la artrosis de rodilla en la población de más edad. En muchos casos, no se recuerda un traumatismo específico que haya roto el menisco.

Hay dos formas principales de lesión:

Traumatismo AGUDO de intensidad suficiente sobre un menisco sano.

Traumatismos REPETIDOS sobre un menisco patológico afectado por una degeneración progresiva. Ante un traumatismo leve sobre un menisco degenerado se produce la rotura.

CLINICA

El problema más frecuente que aparece con un menisco roto es el dolor. Este dolor puede percibirse en la línea articular (donde se sitúa el menisco) o puede ser más difuso y apreciarse en toda la rodilla. Si la parte rota del menisco es lo bastante grande, puede producir un bloqueo: esto es la incapacidad de extender la rodilla por completo. El bloqueo ocurre cuando el fragmento roto del menisco resulta atrapado dentro del mecanismo de bisagra de la rodilla impidiendo la extensión total (imagínese introducir un lápiz en la bisagra de una puerta e intentar cerrarla).

También hay consecuencias a largo plazo de una rotura meniscal. El roce continuo del menisco roto sobre el cartílago articular puede causar el desgaste y fragmentación de esta superficie, conduciendo a la degeneración de la articulación. La rodilla puede inflamarse con el uso y volverse rígida y tensa. Esto se debe a la acumulación de líquido sinovial dentro de la rodilla.

                                                                                                                                                              Rotura longitudinal del menisco interno

 

TRATAMIENTO

Tras la realización de una RMN donde se confirme la sospecha, el tratamiento suele ser quirúrgico mediante artroscopia de rodilla.

Se la rotura es en una zona no reparable se resecará el fragmento.

Rotura meniscal y resección al no ser reparable

 

Si la rotura se encuentra en una zona suturable, se realiza una sutura en lugar de resecar el fragmento roto

        

                                         Sutura meniscal

 

ESGUINCE DE TOBILLO

La lesión ligamentosa aguda del tobillo es la patología más frecuente como motivo de consulta traumatológica.
Su mayor incidencia está en relación con el deporte, suponiendo alrededor del 25% del total de lesiones producidas por causas deportivas sobre todo en las actividades relacionadas con la carrera y el salto. El baloncesto (20-50%) y el fútbol (15-30%) son las de mayor riesgo. El 75% de todas las lesiones de tobillo son esguinces.
El conocimiento del mecanismo exacto de la lesión es fundamental para evaluar las estructuras más susceptibles de dañarse. El mecanismo lesional suele ser traumatismo en varo del tobillo junto a una flexión plantar e inversión forzada del pie. El LLE del tobillo y más concretamente su fascículo anterior suele ser el afectado con mayor frecuencia.

Hay una serie de factores que predisponen a sufrir una entorsis de tobillo y que se dividen en factores intrínsecos y en extrínsecos.


FACTORES INTRINSECOS:

A.- La edad: según la mayoría de estudios, cuanto más veterano es el deportista, mayor es el riesgo de sufrir una lesión de tobillo.

B.- Sexo: las mujeres son más propensas a lesiones de rodilla sobre todo del LCA. En cuanto al tobillo hay disparidad de resultados en diferentes series. La mayoría afirma que también en el tobillo, la mayor incidencia coincide con el sexo femenino. Las razones son anatómicas, hormonales y neuromusculares. Se afirma que se aumenta el riesgo de sufrir una lesión de rodilla en la semana antes del comienzo de la menstruación. No hay datos en relación al esguince de tobillo. En valores absolutos, el sexo masculino es más prevalente a la hora de sufrir una lesión de tobillo.

C.- Historia previa de esguinces de tobillo. Tras sufrir un esguince de tobillo por inversión, la musculatura evertora permanecerá debilitada durante al menos 10 años. La probabilidad de sufrir un nuevo esguince es dos o tres veces mayor si hay una historia previa. El déficit propioceptivo, la laxitud residual o el disbalance muscular, una rehabilitación inadecuada o una reincorporación a la actividad demasiado precoz son las causas responsables.

D.- Factores relacionados con el pie: el pie varo ya que tensa continuamente al LLE del tobillo; retropié valgo porque aunque el LLE y los músculos peroneos se encuentra sin tensión propioceptiva al contrario que el tibial posterior, si se produce un movimiento brusco, no hay control muscular ni ligamentoso que contrarreste el latigazo; tendón de aquiles corto o contracturas del mismo al forzar el pie en inversión y girar su borde externo hacia la flexión plantar; antepié cavo; metatarsalgia de la primera cabeza del pie que provoca un mal apoyo plantar; disbalance entre los agonistas y antagonistas de la flexión dorsal y plantar así como de la inversión y eversión del pie, a favor de la FP e inversión.

E.- Otros factores son el sobrepeso, peor condición física, atrofia muscular peronea.

 


FACTORES EXTRÍNSECOS:

A.-Tipo de actividad deportiva: el baloncesto y el fútbol son los deportes que tienen mayor incidencia de esguinces de tobillo, entre el 15-50% del total de entorsis. En la NBA, el esguince de tobillo representa el 21% del total de lesiones del jugador profesional.

 

B.- Nivel de competición: la posibilidad de sufrir un esguince durante una competición es 24 veces mayor que durante un entrenamiento.

C.- Calidad técnica: hay controversia en este apartado pero la mayoría de los estudios reflejan que es más frecuente que se lesionen aquellos jugadores con peor nivel técnico que aquellos con más calidad.

 

D.- Tipo de calzado: los jugadores que calzan zapatillas con cámara de aire son más propensos a la torcedura. Se achaca a la pérdida de estabilidad del retropié.

E.- Errores en la preparación física como la ausencia de calentamiento y estiramiento antes y después de la actividad deportiva.

F.- Práctica deportiva sobre una superficie determinada. El tartan así como otras superficies artificiales asocian mayor predisposición a la lesión que la hierba. La dureza y rigidez de las pistas artificiales hacen que las fuerzas de fricción asociadas a movimientos bruscos y cambios de dirección provoquen una sobrecarga ligamentosa, muscular y ósea.

G.-Uso de ortesis o taping durante la competición y el entrenamiento reduce de forma significativa el número de lesiones de tobillo sobre todo en los que arrastran lesiones previas de tobillo. La explicación radica en la pérdida de movilidad sobre todo para la inversión del pie.

 

 

TIPOS DE ESGUINCES DE TOBILLO
En función a la gravedad del esguince se van a clasificar en tres grados, Grado I o leve, grado II o moderado y grado III o grave.

Esguince grado I: es una distensión ligamentosa del LPAA. Hay ausencia completa de signos de gravedad ni de inestabilidad tanto en la exploración clínica como en la radiológica. El paciente refiere dolor local a nivel del margen anteroexterno del tobillo junto a la presencia de ligera inflamación. Si se produce durante la práctica deportiva, se puede incorporar al juego de nuevo.

 

-Esguince grado II: es de moderada gravedad. Suele haber lesión del LPAA, cápsula articular anterior y LPC. Se puede apreciar un derrame o equimosis en el borde externo de tobillo y pie, junto a una marcada impotencia funcional para la deambulación. Momentáneamente se puede incorporar al partido, para abandonarlo minutos después debido al dolor. Se evidencia una inestabilidad no superior a los 10º en el stress forzado de la articulación.

-Esguince grado III: es el más grave. Se lesiona la totalidad del LLE del tobillo. Produce una impotencia funcional para caminar así como una marcada inestabilidad articular superior a los 10º en el varo forzado. En ocasiones se presenta junto a lesiones osteocondrales o de los músculos peroneos. El deportista suele percibir un crujido en el tobillo al que sigue la rápida aparición del hematoma. Es frecuente que el dolor al inicio sea muy importante, pero debido a la rotura de las fibras nerviosas responsables de las sensaciones álgicas, a continuación se produzca una fase de anestesia en el tobillo y pie.



Otra variante la constituye el Esguince de la sindesmosis: Alrededor del 1% de los esguinces de tobillo lesionan la sindesmosis.se suelen producir ante traumatismos en rotación externa del tobillo. El paciente refiere sentir un dolor muy localizado en la cara anteroexterna del tobillo, en la unión tibio-peronea distal, que aumenta al apoyar el pie. El dolor se puede provocar con la rotación externa forzada o la dorsiflexión del tobillo. Es infrecuente que se produzcan de forma aislada, por lo que se deben descartar lesiones asociadas del ligamento lateral interno.

 TRATAMIENTO

 El tratamiento se instaura en función de la gravedad de la lesión, siendo los objetivos la disminución de la inflamación y el edema, la recuperación funcional y anatomopatológica del ligamento lesionado y la rehabilitación propioceptiva del tobillo.

Esguince grado I o leve: El tratamiento ortopédico del esguince se resume en las siglas inglesas RICE. R de rest, es decir reposo; I de ice, hielo; C de compression o vendaje compresivo o colocación de una férula posterior y E de elevation o pierna en alto. Vendaje elástico compresivo dispuesto para descargar el fascículo anterior del LLE durante un tiempo no inferior a 2 semanas, pudiendo recambiarse cada 4-5 días. Crioterapia durante 15-20 minutos cada 2 horas durante los dos o tres primeros días; en esta fase se pueden asociar antinflamatorios.  Se puede permitir que el paciente soporte algo de peso dependiendo de su tolerancia al dolor para no perder la sensación de la propiocepción.


Es conveniente realizar tratamiento fisioterápico destinado a ganar amplitud de movimiento articular y fortalecimiento muscular con ejercicios isométricos de inversores, eversores, flexores y extensores, con objeto de prevenir la atrofia muscular. Dichos ejercicios comienzan con flexión dorsal plantar, inversión y eversión activas; cuando el paciente lo tolera se realizan los mismos gestos contrarresistencia manual. La última fase de la rehabilitación es la terapia propioceptiva. Se basan en restablecer el sentido de equilibrio y coordinación muscular articular, sustituyendo las terminaciones nerviosas (mecanorreceptores de ligamentos y articulación) encargadas del reclutamiento muscular necesario en cada acción del tobillo y pie, que se han desgarrado en la lesión. La reeducación se puede iniciar con ejercicios en descarga como escribir con el pie el alfabeto en el aire y luego sobre un plano o superficie estable, para continuar con la tabla de equilibrio, que consiste en una tabla plana que se sostiene sobre una hemiesfera y produce la sensación de estar caminando sobre un terreno irregular.

La persona se balancea sobre la tabla sin ninguna sujeción ya que la tabla contactará con el suelo antes de que el tobillo se invierta excesivamente. Antes de cada ejercicio el tobillo deberá vendarse. Seguimos con ejercicios en posición de puntillas, con el dedo gordo del pie apuntando hacia fuera y hacia adentro para continuar realizando este ejercicio sobre el pie lesionado únicamente. Con el paso de los días, el paciente puede comenzar a caminar en línea recta sin cojear, realizar giros y si las pruebas son satisfactorias, carreras de escasa velocidad para pasar a la normal con cambios de dirección laterales hasta llegar al ángulo recto.

 

Esguince grado II o moderado: Comenzamos con RICE. Se puede iniciar inmovilizando el tobillo directamente con una férula posterior en 90º y moldeada para que el tobillo se encuentre ligeramente evertido para relajar el LLE. La otra alternativa es colocar un vendaje elástico compresivo que es cambiado pasados tres o cuatro días por una férula posterior. En ambos casos la descarga absoluta de la pierna lesionada es fundamental y la elevación de la extremidad. Se puede asociar crioterapia de forma intermitente los primeros días, así como AINES. La fisioterapia está indicada en esta fase para favorecer la reabsorción del hematoma y el edema y prevenir la atrofia muscular inherente a toda inmovilización. Dependiendo de los factores de riesgo de cada paciente, podemos prescribir una heparina de bajo peso molecular hasta que el enfermo progrese en la movilidad. Esta primera fase dura unas dos semanas. En la segunda fase del tratamiento, se puede comenzar a deambular con ayuda de dos bastones, en carga parcial gradual y con una ortesis que limite los movimientos de inversión y eversión del pie y conserve los de flexoextensión. Al igual que en los de grado I, es fundamental el trabajo de recuperación propioceptiva del pie y tobillo.
En total, el tratamiento de los esguinces tipo II o moderados puede alargarse durante 6-7 semanas, trascurridas las cuales, se puede retomar la actividad deportiva. Es recomendable que al menos durante el primer año tras la lesión y antes de comenzar la práctica deportiva, coloquemos un vendaje funcional (taping) u ortesis estabilizadora que limite los extremos anormales de movimiento del tobillo, sin ejercer gran influencia en el rango articular normal.

 

Esguince grado III o grave: Hay gran controversia acerca del tratamiento más conveniente a seguir en estas lesiones tan graves. Dentro de la literatura médica, hay dos grupos claramente definidos; los que están a favor del tratamiento quirúrgico y los partidarios del ortopédico, con metaanálisis y series estadísticamente significativas para cada tendencia. Ell 20% de los esguinces severos de tobillo tratados ortopédicamente acabaron siendo inestables a largo plazo y fueron operados en un segundo tiempo. La cirugía conlleva a largo plazo, menor dolor residual, menor inestabilidad y menor número esguinces de repetición que los tratados funcionalmente, siempre y cuando tras la intervención, el tiempo de inmovilización con yeso no supere las tres semanas y a continuación se realice un tratamiento fisioterápico intensivo. Si tras la cirugía colocamos un yeso durante 40 días, el resultado funcional es similar a la inmovilización con yeso aislada sin cirugía asociada. Los esguinces tratados con vendajes funcionales obtienen mejores resultados que los que son únicamente inmovilizados con un yeso durante 6 semanas. Ell manejo quirúrgico está indicado en pacientes seleccionados con una alta exigencia funcional del tobillo, como deportistas profesionales. En el resto de los casos, el vendaje funcional y el tratamiento rehabilitador ya mencionado es una buena alternativa.

 


El tratamiento ortopédico del esguince grado III de tobillo al igual que para los dos grados más leves, se resume en RICE. Esto se realiza durante la primera semana ya que el objetivo es controlar la inflamación y el dolor, por lo que se pueden asociar AINES y heparina de bajo PM en esta fase. Pasados los primeros 10 días y una vez que la inflamación ha cedido, se coloca un botín de yeso cerrado, autorizando la carga parcial a los 3-4 días, hasta completar las 6 semanas. Otra opción menos eficiente pero que asocia mejores resultados funcionales es el uso de una ortesis inmovilizadora de tobillo (Aircast, Summit, New Jersey) en lugar del yeso. La ventaja es que el paciente a la vez que tiene el tobillo estabilizado en reposo y durante la marcha, pude realizar tratamiento fisioterápico con manipulación, ejercicios isométricos de recuperación muscular peronea y de estimulación propioceptiva ya descritos anteriormente. El paciente puede comenzar a trabajar tan pronto recupere un patrón de marcha normal sin cojera y no tenga dolor para realizar sus actividades cotidianas.


El tratamiento quirúrgico se reserva para deportistas de alto nivel o pacientes con una alta exigencia física y niveles altos de entrenamiento. Para la reconstrucción ligamentosa existen un amplio abanico de técnicas a las que se sigue una inmovilización con yeso durante un tiempo no superior a las 3 semanas para continuar con una ortesis estabilizadora otras 3.

 

PREVENCIÓN
Para prevenir futuros episodios similares, es fundamental seguir una serie de pautas:

1.- Realizar un calentamiento adecuado antes de cada práctica deportiva.

2.- Usar vendajes funcionales u ortesis de tobillo al menos entre los tres y seis meses tras la lesión y en cada partido. Una modalidad es el taping o vendaje funcional del tobillo; muy usado pero se ha visto que pierde el 50% de su sujeción ya trascurridos los primeros diez minutos, y que a los 60 minutos de comenzar el ejercicio, no tiene ninguna utilidad. La alternativa son las ortesis estabilizadoras de tobillo.

 

SINDROMES DE PINZAMIENTO EN DEPORTISTAS.


En la práctica deportiva se reconocen 2 tipos de pinzamiento:


-Pinzamiento anterior se presenta en personas que practican la danza, baloncesto, corredores de largas distancias así como en los deportistas ocasionales. El paciente refiere dolor con la extensión forzada del tobillo, limitación para la dorsiflexión del pie. En el estudio con Rx simple apreciamos osteofitos ya estén localizados en el borde anterior de la tibia, en el borde anterior del astrágalo, o en ambos sitios. El tratamiento consiste en evitar la práctica deportiva que obligue a realizar extensiones forzadas del tobillo, el uso de un alza y medicación antiinflamatoria. Si esas medidas son insuficientes, se recomienda el tratamiento quirúrgico para resecar esas formaciones osteofitarias.


-Pinzamiento posterior es debido a la compresión del os trigonum y de las estructuras capsulares posteriores localizadas entre la tibia y el astrágalo. También es más prevalente es bailarinas de danza, fútbol y béisbol. Se produce un dolor en la cara posterior del tobillo que se incrementa con la flexión plantar, sobre todo tras la realización de una contracción del flexor largo del dedo gordo. El reposo deportivo, los antiinflamatorios y el tratamiento fisioterápico es la conducta que asocia mejores resultados. Si no hay respuesta, se puede resecar el os trigonum ya sea de forma abierta o artroscópica.
 

 

 

SINDROMES DOLOROSOS DE LA COLUMNA

 

La columna en el ser humano, se divide en cuatro regiones, la cervical compuesta por 7 vértebras, la dorsal formada por 12 y la lumbar por 5 y, en último lugar, sacro y cóccix. Entre cada cuerpo vertebral se encuentran los discos intervertebrales. Son las almohadillas encargadas de amortiguar el peso del cuerpo y repartir las cargas de forma uniforme, absorbiendo los impactos y permitiendo la movilidad de todos los segmentos en conjunto. Con la edad y dependiendo de la actividad laboral o deportiva, esos discos intervertebrales e van deshidratando y perdiendo elasticidad, siendo susceptibles de romperse ante un esfuerzo puntual (típica ciática).

El 10% de todas las lesiones de los deportistas se deben a problemas de columna sobre todo lumbar, ya sea por microtraumatismos de repetición (más frecuente) o debido a algún traumatismo en un momento puntual. Supone una queja frecuente en el deportista de cualquier edad. Los factores de riesgo son la práctica deportiva ocasional con mala preparación física, calentamientos y estiramientos precarios, el atleta veterano cuya columna y discos no gozan de la elasticidad y por lo tanto presentan menor capacidad para absorber impactos.

Las lesiones se pueden dividir en 3 grupos.

 


A.- Lesiones musculares.

Son las típicas contracturas o distensiones debidas a un sobreesfuerzo puntual o un enfriamiento de la zona tras un ejercicio. El deportista manifiesta dolor en la región lumbar, sin irradiarse a las piernas, además de tener menor movilidad y dificultad para sentarse o agacharse. Es la típica lumbalgia. Suelen responder bien al tratamiento antiinflamatorio y al calor por lo que el jugador suele reincorporar a su actividad deportiva a los 3-4 días. Puede ser útil, una vez que ha pasado la fase más dolorosa, el tratamiento rehabilitador con manipulaciones cuya intensidad va a depender del dolor que presenta el paciente.

 

B.- Lesiones discales.
Suele dañarse en los deportistas que realizan actividades de impacto como el fútbol o baloncesto.

El proceso más leve es la protrusión discal que es un abombamiento del disco intervertebral sin que llegue a romper la integridad del disco, por lo que la entidad clínica es leve pudiendo provocar dolor en su inicio o relacionado con la aparición del prolapso. Es la antesala de la hernia discal. A veces, tras un esfuerzo o un giro, el paciente puede notar dolor brusco, normalmente sin irradiación a las piernas, con una importante contractura de la musculatura de la región lumbar, que le obliga a permanecer en reposo. EL calor local seco, los antinflamatorios vía intramuscular (corticoides), son muy útiles para resolver el cuadro. Cuando el dolor se repite en forma de crisis que, además, cada vez duran más tiempo y entre cada crisis pasa menos tiempo, es necesaria la realización de una resonancia magnética. Con esta prueba se determina de forma clara, la lesión de la columna y la posible afectación de los nervios de la misma.

La hernia discal consiste en la salida de parte del disco que se rompe y puede comprimir alguna raíz o el cordón medular en función a su localización. El deportista puede notar un chasquido. La clínica cursa con dolor irradiado a glúteos y miembros inferiores que en casos más avanzados puede repercutir en la fuerza, reflejos y sensibilidad de las piernas. Si la hernia se encuentra comprimiendo el nervio de la pierna derecha, será ésta la pierna que se duerma o en la que note sensaciones raras o dolor. Al contrario si es la otra pierna. Dependiendo de la altura donde se produzca la hernia, el dolor se reflejará en un lado o en otro de la pierna. Por ejemplo, la localización más frecuente de padecer una hernia discal es L5-S1. El dolor suele localizarse en la región posterior del muslo, cara lateral de la pantorrilla, talón y planta del pie. Es obligada la realización de la RMN de columna lumbar para valorar el estado de la hernia. Salvo que ésta sea de un tamaño muy importante y la clínica sea muy severa, el tratamiento inicialmente suele consistir en un ciclo de corticoides intramusculares y ver la respuesta. Si es completa y el paciente responde aliviándose el dolor, se continúa con tratamiento rehabilitador. El deportista puede incorporarse a la actividad una vez que se encuentre libre de dolor. Para prevenir futuros episodios de dolor, es muy importante realizar un trabajo de fortalecimiento de la musculatura abdominal así como de la lumbar. La piscina es el sitio adecuado. Si trabajamos la musculatura comentada, el disco soporta menos peso, ya que se invierten los patrones de carga de peso en la espalda, siendo el músculo el responsable de cargar el peso en la columna. De esta manera, el disco no se estresa y no se rompe, luego la hernia no crece y el paciente no recae.

Cuando la clínica es muy importante que no mejora con la medicación y la RMN evidencia una hernia de tamaño importante que, además, comprime un nervio, está indicada la intervención quirúrgica. Ésta consiste en la extirpación de aquella parte del disc intervertebral que se encuentra comprimiendo el nervio, preservando el resto del disco sano. El 90% de los deportistas que se operan, pueden volver a su actividad previa sin restricciones. El tiempo hasta reincorporación deportiva puede variar entre dos semanas y dos meses. Al igual que en el anterior capítulo, un programa de potenciación de la musculatura abdominal y lumbar es obligatorio.

Suele dañarse en los deportistas que realizan actividades de impacto como el fútbol o baloncesto.

El proceso más leve es la protrusión discal que es un abombamiento del disco intervertebral sin que llegue a romper la integridad del disco, por lo que la entidad clínica es leve pudiendo provocar dolor en su inicio o relacionado con la aparición del prolapso. Es la antesala de la hernia discal. A veces, tras un esfuerzo o un giro, el paciente puede notar dolor brusco, normalmente sin irradiación a las piernas, con una importante contractura de la musculatura de la región lumbar, que le obliga a permanecer en reposo. EL calor local seco, los antinflamatorios vía intramuscular (corticoides), son muy útiles para resolver el cuadro. Cuando el dolor se repite en forma de crisis que, además, cada vez duran más tiempo y entre cada crisis pasa menos tiempo, es necesaria la realización de una resonancia magnética. Con esta prueba se determina de forma clara, la lesión de la columna y la posible afectación de los nervios de la misma.

La hernia discal consiste en la salida de parte del disco que se rompe y puede comprimir alguna raíz o el cordón medular en función a su localización. El deportista puede notar un chasquido. La clínica cursa con dolor irradiado a glúteos y miembros inferiores que en casos más avanzados puede repercutir en la fuerza, reflejos y sensibilidad de las piernas. Si la hernia se encuentra comprimiendo el nervio de la pierna derecha, será ésta la pierna que se duerma o en la que note sensaciones raras o dolor. Al contrario si es la otra pierna. Dependiendo de la altura donde se produzca la hernia, el dolor se reflejará en un lado o en otro de la pierna. Por ejemplo, la localización más frecuente de padecer una hernia discal es L5-S1. El dolor suele localizarse en la región posterior del muslo, cara lateral de la pantorrilla, talón y planta del pie. Es obligada la realización de la RMN de columna lumbar para valorar el estado de la hernia. Salvo que ésta sea de un tamaño muy importante y la clínica sea muy severa, el tratamiento inicialmente suele consistir en un ciclo de corticoides intramusculares y ver la respuesta. Si es completa y el paciente responde aliviándose el dolor, se continúa con tratamiento rehabilitador. El deportista puede incorporarse a la actividad una vez que se encuentre libre de dolor. Para prevenir futuros episodios de dolor, es muy importante realizar un trabajo de fortalecimiento de la musculatura abdominal así como de la lumbar. La piscina es el sitio adecuado. Si trabajamos la musculatura comentada, el disco soporta menos peso, ya que se invierten los patrones de carga de peso en la espalda, siendo el músculo el responsable de cargar el peso en la columna. De esta manera, el disco no se estresa y no se rompe, luego la hernia no crece y el paciente no recae.

Cuando la clínica es muy importante que no mejora con la medicación y la RMN evidencia una hernia de tamaño importante que, además, comprime un nervio, está indicada la intervención quirúrgica. Ésta consiste en la extirpación de aquella parte del disc intervertebral que se encuentra comprimiendo el nervio, preservando el resto del disco sano. El 90% de los deportistas que se operan, pueden volver a su actividad previa sin restricciones. El tiempo hasta reincorporación deportiva puede variar entre dos semanas y dos meses. Al igual que en el anterior capítulo, un programa de potenciación de la musculatura abdominal y lumbar es obligatorio.


C.- Espondilolistesis y espondilolisis.
Es el desplazamiento del cuerpo vertebral junto con los pedículos, las apófisis transversas y las articulares superiores, dejando las articulares inferiores con la vértebra inmediatamente inferior. Es debido a una lisis o elongación de la pars interarticularis. Son propensos a padecer esta dolencia los deportistas cuya actividad suponga una hiperextensión de la columna lumbar como futbolistas, gimnastas y saltadores de pértiga.


 

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TENIS/PADEL

Son deportes donde el factor técnico en el uso de la raqueta desencadena una serie de lesiones muy características y que van relacionadas con cada una de los tipos de golpe.

SAQUE-MATE

En este gesto se produce un movimento de rotación externa y desplazamiento posterior del hombro que hace que la cabeza dle húmero se desplace hacia adelante y choque contra los ligamentos que protegen el margen anterior de la articulación del hombro. Además se produce una compresion del nervio subescapular que circula por el margen anterior del hombro. La columna se encuentra muy arqueada hacia atrás (hiperlordosis) lo que puede condicionar problemas de columna lumbar como hernias de disco.

 

 A continuación se golpea la bola y el hombro de desplaza de forma brusca hacia adelante y quedando el ligera rotación interna. Es la posición propicia para que aparezca un atrapamiento de los tendones del manguito de los rotadores (síndrome subacromial).

Tras el impacto, el hombro se va decelerando y se va desplazando delante del tronco, siguiendo la inercia del movimiento. En este gesto, la articulación que une la clavícula con el hombro se encuentra muy sobrecargada. pudiendo aparecer dolor en la región superior del hombro.

 

REVÉS

Cuando realizamos este golpe, debemos asegurarnos que el codo se encuentre en extensión, ya que si golpeamos la bola cuando el codo se encuentra flexionado, se prodicirá una sobrecarga de la musculatura externa o epicondílea del codo que nos llevará de forma inexorable a la epicondilitis. Otro aspecto a tener muy en cuenta es el peso de la pala en el caso del pádel. Si el peso de la misma es menor del que debería ser, el antebrazo y el codo absorben la energía procedente de la bola, energía que debería ser absorbida por una pala con la masa suficiente. La mano tiende a sujetar con más fuerza la empuñadura para poder repeler con fuerza los golpes,  desencadenando una sobrecarga en la musculatura del codo. Es necesario jugar con el peso más alto con el que uno esté cómodo. Cuánto más pese la raqueta, menos debe soportar el codo.

GOLPE DE DERECHA

Estos pueden provocar dolor en la cara interna de la muñeca (estiloides radial) debido al movimiento repetido de pronación y flexión rápida. En ocasiones también se aprecian dolores en la cara interna del codo (epitrocleitis).

 

1. Síndromes dolorosos del hombro.

A. Síndrome doloroso subacromial.

Es la dolencia más frecuente en el hombro del deportista sobre todo en los practicantes de tenis y pádel. Se produce por un conflicto de espacio entre las estructuras óseas del hombro (acromion, la cabeza del húmero y el ligamento acromioclavicular) y las estructuras que discurren por ese espacio subacromial como son la porción larga del bíceps y el manguito de los rotadores (supraespinoso, infraespinoso, redondo menor y subescapular) y la bursa. Dicho síndrome de roce se divide en tres estadíos según Neer, siendo el tipo I más leve consistiendo en inflamación y edema del supraespinoso al tipo III donde ya se aprecia una rotura del manguito.


Su etiología más frecuente es de tipo mecánico debido a microtraumatismos y roces repetidos de las estructuras subacromiales con los rebordes óseos como ocurre en el hombro del nadador sobre todo cuando nada a crol o mariposa.
Su manifestación clínica principal es la presencia de dolor en la zona anterolateral del hombro, de inicio insidioso y tolerable, de características mecánicas y de empeoramiento nocturno, pero que con el paso del tiempo puede llegar a provocar la impotencia funcional. Chasquidos en la zona anteorolateral del hombro. El dolor se incrementa cuando el brazo intenta abducir > 90º.


En cuanto a las exploraciones complementarias, la radiografía simple es una excelente herramienta que nos permitirá descubrir la presencia de osteofitos anteriores, calcificaciones intratendinosas o distinguir el tipo de acromion del paciente.
Su tratamiento es inicialmente conservador, basándose en AINEs orales o a través de infiltraciones locales con corticoides, terapia rehabilitadora para recuperar la movilidad perdida. Si la evolución es desfavorable y el paciente presenta alguna de las variantes anatómicas antes descritas o una rotura del manguito, procederemos a la realización de una acromioplastia artroscópica, bursectomía y sutura de manguito si ésta se confirmara.

 

B.- Patología de la porción larga del bíceps.


La porción larga del bíceps se considera funcionalmente parte del manguito de los rotadores del hombro ya que debido a su trayectoria intraarticular actúa como depresor de la cabeza humeral, evitando su ascenso. Se origina en el tubérculo supraglenoideo de la escápula y se inserta en la tuberosidad bicipital del radio.


En abducción forzada el tendón puede sufrir el roce contra la zona acromiocoracoidea sobre todo en lanzadores, provocando tendinitis inicialmente que puede llegar a provocar la rotura en estadíos más avanzados.
El paciente refiere dolor en la cara anterior del hombro irradiado a la cara anterior del brazo siguiendo el trayecto de la musculatura.
El tratamiento de la fase de tendinitis es conservador basado en reposo, AINES, infiltración local con corticoides en la corredera bicipital, tratamiento fisioterápico y una reeducación de las técnicas de lanzamiento si ése es el caso. Si con las pruebas de imagen (RMN) se apreciara una desnaturalización del tendón, estaría indicada la regularización artroscópica así como ante la persistencia de síntomas.

 

2. Síndromes dolorosos del codo.

 A.- Epicondilitis.


Es una lesión de la inserción de la musculatura correspondiente al extensor carpi radialis brevis y el extensor comunis en la cara lateral del codo debido a sobreesfuerzos de repetición y contracción mantenida de sus fibras musculares. Es el llamado codo del tenista y en estos deportistas se produce por dar el golpe de revés.
El paciente refiere dolor en la zona externa del codo se exacerba con la extensión forzada de la muñeca, así como con la supinación como dar la mano o girar la llave dentro de la cerradura. Se aprecia un punto doloroso en el epicóndilo lateral a 5mm distal y anterior al punto medio de dicho relieve óseo.


En los estudios con Rx simple no se suele apreciar nada salvo calcificaciones en algunos pacientes.
En las fases iniciales, el tratamiento consiste en reposo, frío local, AINES y una ortesis de sujeción a la hora de practicar el deporte. Si no hay respuesta favorable, las infiltraciones locales con corticoides suelen ser eficaces. El tratamiento fisioterápico es útil y se basa en los ultrasonidos, electroestimulación y ejercicios de distensión y refuerzo de la musculatura. El tratamiento consiste en evitar cualquier ejercicio que produzca dolor. Los ejercicios en los que no se usa la muñeca, como correr, el ciclismo, o el baloncesto, o incluso el frontón con raqueta o el squash (en los que la pelota golpea la raqueta con menor fuerza que en el tenis), pueden ser, en cambio, practicados para mantener un buen estado físico. Pueden iniciarse los ejercicios de fortalecimiento una vez que la lesión sane. Generalmente, se deberán fortalecer todos los músculos que flexionan y extienden la muñeca. Si no hay mejoría, la desinserción parcial del 2º radial (ECRB) es la opción más aconsejable.

 

B.- Epitrocleitis.


También se denomina codo del jugador de golf o codo del nadador con una técnica incorrecta, el codo del lanzador de béisbol o codo del porteador de maletas. Se debe a un sobreuso del músculo pronador redondo con mayor frecuencia. En ocasiones también se produce en los tenistas por la realización de golpes directos como el saque
El paciente refiere dolor cuando se realiza flexión palmar contrarresistencia y con la pronación forzada. El punto más doloroso es 5mm anterior y distal al epicóndilo medial.


Para confirmar el diagnóstico, el médico invita al paciente a sentarse en una silla, apoyando el brazo lesionado sobre una mesa, con la palma de la mano hacia arriba. El médico sujeta la muñeca y pide al paciente que levante la mano doblando la muñeca; si la persona sufre este tipo de lesión, nota dolor en el codo. La persona no debería practicar ninguna actividad que cause dolor cuando la muñeca se dobla hacia la palma, o cuando se gira de modo tal que el dedo meñique está próximo al cuerpo. Una vez que la lesión sane, el jugador de tenis deberá fortalecer también los músculos de la muñeca y del hombro, al igual que los músculos lesionados.
Las pautas de tratamiento son parecidas a la epicondilitis lateral sólo que la tasa de buenos resultados es menor. El tratamiento quirúrgico consiste en la desinserción parcial del origen del pronador redondo.

 

3.- Sindromes dolorosos de la muñeca.

Estiloiditis

Debido a los movimientos repetidos de la muñeca hacia el pulgar o hacia el meñique, se producen pequeñas colisiones entre el radio y cúbito y los huesos del carpo. El paciente acude a la consulta, refiriendo dolor sobre la estiloides radial. Aumenta el dolor a la extensión y abducción forzada del pulgar, o bien dolor en el borde cubital de la muñeca cuando ésta se desvía en la dirección del dedo meñique.
El diagnostico es clínico, pero siempre conviene realizar Radiografías de muñeca.


Una vez hecho el diagnostico, el tratamiento debe de ser conservador. Engloba ortesis de inclusión de primer dedo, pomadas, AINEs, calor seco suave o hielo en función de la inflamación, y finalmente tratamiento rehabilitador. Dentro del tratamiento rehabilitador, el láser es una muy buena opción. A diferencia de lo que ocurre con la epicondilitis, el tratamiento rehabilitador con esta entidad, no obtiene resultados tan satisfactorios. El cambio en la técnica del golpeo de la bola es fundamental para eivtar recidivas.

 

MOTOCICLISMO

Las lesiones traumáticas presentan una gran incidencia en la práctica del motociclismo. La alta velocidad a la que se producen junto con su frecuencia, hace que el tratamiento inicial sea importante, ya que en muchas ocasiones de ello va a depender que la evolución y recuperación funcional sean óptimas.

 

Fracturas de la clavícula

Las fracturas de clavícula son lesiones muy frecuentes, especialmente tras la caída desde la moto sobre el hombro o sobre la mano extendida. La energía del impacto se trasmite desde el hombro hacia la clavícula, provocando el daño.

El paciente presenta mucho dolor e imposibilidad para mover el hombro, con una actitud de defensa (brazo pegado al cuerpo sujetándolo con la otra mano.)

No hay que olvidar que muchas veces se trata de traumatismos deportivos o caídas de moto-bicicleta con alta energía, y podemos tener asociadas fracturas costales, de la escápula o de otras localizaciones.

 

Actitud ante una fractura de clavícula:

Hay que evaluar la localización de la fractura de clavícula y las lesiones asociadas para optar por el tratamiento adecuado.

Las fracturas del 1/3 medio de clavícula, son las más frecuentes. Habitualmente se tratan mediante un vendaje en 8. Se revisa al paciente a la semana y es frecuente que haya que retensarlo. Se mantiene 3 semanas en niños a las 4-5 semanas en adultos.

El tratamiento quirúrgico se realiza en fracturas muy desplazadas cuando la fractura amenaza la piel con riesgo de provocar una lesión cutánea, o en deportistas en los que la cirugía acorta de forma considerable el tiempo de reposo, como ha sido el caso de Renaud Binoche. Paciente de 15 años, piloto de moto-2, que sufrió una fractura de clavícula tras una caída en el circuito de Albacete. Presentaba una fractura de clavícula como se ilustra en la imagen. La intervención consistió en emplear instrumental para reducir y mantener dicha reducción, estabilizando la fractura con dispositivos colocados sobre el hueso, como son las placas y los tornillos. A los 5 días, el paciente puede mover de forma activa y completa el hombro intervenido, SIN DOLOR. 

 

Fracturas de escápula:

Las fracturas de escápula, son raras y afectan con mayor frecuencia al cuerpo de la escápula. Se producen ante traumatismos de alta energía por lo que hay que descartar lesiones asociadas.Habitualmente se tratan de forma conservadora mediante un vendaje, siguiendo un protocolo parecido al de las fracturas de clavícula.

 

Lesiones de articulación esternoclavicular:

Cuando hay una caída sobre el brazo, estando éste despegado del cuerpo, se daña la articulación que une la clavícula con el esternón, justo en la base del cuello. El paciente presenta dolor en dicha articulación, que en ocasiones le dificulta la respiración. A veces, se aprecia el relieve del hueso desplazado hacia delante, improntando sobre la piel. El tratamiento conservador es el más usado. En algunos casos, se notará el relieve del hueso en dicha localización una vez haya cicatrizado la cápsula articular y los ligamentos.

 

Lesiones de la articulación acromioclavicular

Se producen al igual que las fracturas de clavícula, tras caídas o traumatismos sobre el hombro. Lo más frecuente es tras traumatismos directos sobre el hombro con el brazo pegado al tronco. En la exploración se aprecia el relieve del final de la clavícula, en su unión con el hombro; además el paciente no puede mover el brazo, sobre todo por encima de la cabeza ya que esto causa un importante dolor. En los casos en los que no hay un importante desplazamiento, el tratamiento con cabestrillo durante 4 semanas suele ser suficiente. Es importante avisar al paciente ya que probablemente le quedara una deformidad por la persistencia de un desplazamiento de la clavícula con respecto al acromión. En este grupo de pacientes no existen diferencias funcionales a largo plazo entre el tratamiento conservador y quirúrgico como demuestran muchos estudios. Cuando el paciente es deportista y trabaja mucho tiempo con brazos por encima del hombro, se opta por la cirugía: ésta consiste en la reducción de la clavícula, la sutura de los ligamentos  y la estabilización de la articulación de la clavícula con la escápula.

 

Síndrome compartimental por esfuerzo.

Es la compresión de los músculos del antebrazo o de la pierna (son los sitios donde se presenta con más frecuencia), de las venas, arterias y nervios, debido al aumento de presión que se produce por el movimiento  de las manos al usar el embrague o el freno de una moto de forma repetida.

En el antebrazo y en la pierna, los músculos están divididos en compartimentos tabicados por un tejido que se llama fascia. Dicha fascia está formada por un tejido rígido y poco elástico. Cuando ejercitamos de forma repetida los músculos de las manos, como en el gesto de abrir y cerrar el puño de forma repetida, la musculatura se dilata y aumenta el volumen como le ocurre a cualquier músculo durante el esfuerzo. Si persiste el movimiento, el volumen del músculo no puede crecer más al no poder distender o dar de sí dicha fascia. Se produce un aumento de presión en dichos compartimentos, provocando calambres en las manos o en los pies, palidez por la ausencia de flujo vascular y dolor, ya que el músculo está comprimiendo arterias, venas y nervios. En cuanto dejamos de hacer el movimiento repetido, el dolor cede al reducirse la inflamación de la musculatura.

La mayoría de los pilotos profesionales están intervenidos de este problema. La operación consiste en la apertura de dicha fascia de tal manera que el músculo puede aumentar de volumen sin ninguna restricción, no volviendo a aparecer la sintomatología.

 

Fracturas de los metacarpianos.

En motociclismo, el que más se lesiones es el del primer dedo. El motivo es el choque de la base del pulgar con la maneta del freno o del embrague. Se produce un desplazamiento lateral del dedo, rompiendo los ligamentos de la articulación o bien provocando una fractura.

En estos casos, el tratamiento quirúrgico suele estar indicado para reparar todas las estructuras ligamentosas dañadas así como estabilizar la fractura.

Reducción abierta y síntesis con placa y tornillos

 

EL DEPORTE Y LA EDAD MADURA.

 

Se considera “persona mayor” según la OMS a aquéllas que igualan o superan la edad de jubilación, que en el momento actual son los que han cumplido 65 años. Los pacientes que han cumplido esta edad, presentan diferentes cambios biológicos, psicológicos y sociales, fundamentales para el entendimiento del empeoramiento de su capacidad funcional y la disminución de la resistencia al estrés y a las enfermedades.
Con el ejercicio físico practicado en etapa vital el objetivo es lograr que la persona mayor logre mantener más independencia por más tiempo, con mejor capacidad funcional y, por lo tanto, mejore su calidad de vida. Es decir, mantener la destreza en la movilidad, lo que involucra varios sistemas, como el corazón, pulmones, músculos, articulaciones. Dentro de los diferentes sistemas comprometidos en el declive orgánico generado por la vejez se encuentra el corazón y los vasos sanguíneos, el sistema respiratorio, el nervioso, el musculoesquelético y el sistema endocrinológico.
                 
El ejercicio aporta además, entre otros beneficios, la disminución de la percepción del dolor, de la ansiedad y mejora la capacidad de concentración y atención. El acondicionamiento físico, disminuye la grasa corporal y aumenta la masa muscular. También mejora el metabolismo de los azúcares y grasas. Algunos estudios han demostrado que las actividades como el caminar, trotar, montar bicicleta, favorecen el aumento de la masa ósea en los ancianos y en casos de osteoporosis senil, y por tanto, mejorando la resistencia a la fractura en el caso de una caída. Además el anciano que participa en actividades físicas con cierta regularidad, mejora su sensación de bienestar y la percepción de mayor movilidad. La actividad física que más beneficios trae a la población anciana y le genera menos lesión e incapacidad, son los ejercicios como el caminar, montar bicicleta, el baile de salón y la natación. Se debe considerar que el montar bicicleta produce una mayor subida de tensión arterial que el caminar.
 
 BENEFICIOS del Ejercicio en la tercera Edad
¨       Aumento de la capacidad física
¨       Aumento de la flexibilidad y el rango de movimiento articular
¨       Disminución de la grasa corporal
¨       Aumento de la masa muscular
¨       Aumento de la masa ósea
¨       Aumento de la fuerza muscular
¨       Aumento de la resistencia del hueso
¨       Disminución de la pérdida ósea
¨       Aumento de la resistencia cardiovascular y respiratoria
 
 
Julio Bernal, plusmarquista.

 

Todo programa de actividad física para las personas mayores debe ir encaminado a mejorar el estado de salud o bienestar, condicionando la mejora de la condición física a este objetivo. En razón a las modificaciones que se producen con el envejecimiento, el programa debe ser lo suficientemente extenso para intentar mejorar las condiciones de vida normal de los mayores.

EL deporte en nuestros mayores debe tener las siguientes características:

Tipo de ejercicio: Un programa para la mejora de la resistencia debería enfocar más de una forma de ejercicio físico: caminar, ciclismo, natación, bailes de salón etc. Sin embargo, parece que los ejercicios más sencillos y naturales, y que se corresponden mejor con la vida de estas personas son caminar y subir escaleras. Dado que la motivación es el factor más importante en el éxito del programa, es aconsejable seleccionar actividades que sean divertidas y agradables. Es importante personalizar el ejercicio en función de las dolencias que presente el usuario.
El caminar en grupo es el ejercicio más frecuentemente practicado entre nuestros mayores; no hay más que salir a la calle temprano por la mañana o al atardecer, para darnos cuenta de la cantidad de personas que realizan esta actividad.
Otra actividad que tiene mucha aceptación sobre todo entre el colectivo femenino es el Taichi; está ampliamente recomendado ya que mejora la flexibilidad, la coordinación y la fuerza muscular. Igualmente, los ejercicios contragravedad como levantar de forma repetida un kilo de peso en cada mano, está demostrado que mejora la resistencia ósea.

Frecuencia y duración de las sesiones: Aunque este factor es un importante aspecto a considerar, es menos fundamental que la duración o intensidad. A pesar de que no existen datos concluyentes de investigaciones rigurosas en las personas mayores, siguiendo las recomendaciones de los adultos, podemos asumir una frecuencia óptima de 3 días/semana. La duración de las sesiones será de alrededor de 30 a 45 minutos reales, es decir, sin contar el calentamiento (para el trabajo de la flexibilidad) y el enfriamiento. En el supuesto que una persona no sea capaz de mantener la actividad ese tiempo, lo mejor es dividir la sesión en una jornada de mañana de 30 minutos y otra por la tarde de la misma duración, lo que al final del día suma 60 minutos.

Intensidad: Constituye el factor más importante de cada una de las sesiones de trabajo. Si es difícil determinar la intensidad en los adultos, la dificultad aumenta de forma notable para las personas mayores. La intensidad mínima y aconsejable para la mejora de la resistencia es del 50 % de la frecuencia cardiaca. Es decir, el ritmo que podemos mantener sin notar fatiga o cansancio.

Deberían evitar: estar de pie mucho tiempo y en el mismo sitio, cambiar rápidamente de posición tumbado-erguido, ejercicios bruscos, las pesas si no las han practicado antes, y oscilaciones bruscas. Se recomienda: el trabajo en parejas y grupos, en contacto con la naturaleza, los ejercicios de respiración y relajación, los ejercicios rítmicos y en progresión, cuidar que la vestimenta y el calzado sea el adecuado para el ejercicio, completar los ejercicios con otras actividades.
Las máquinas vibratorias están muy de moda entre la población de todas las edades. En este colectivo pueden ser útiles ya que la vibración aumenta la resistencia ósea, pero conviene usarla con precaución en tiempo y en intensidad, dependiendo de las enfermedades que presente el usuario de la misma.

 

 

EL DEPORTISTA EN EDAD DE CRECIMIENTO.

 La participación de niños y adolescentes en las actividades deportivas ha decrecido en los últimos años, quizás en parte debido por el tipo de sociedad en la que vivimos, con videoconsolas, sedentarismo y poca ilusión por hacer deporte. No obstante, en este artículo vamos a repasar la idiosincrasia y las características especiales que tiene el ejercicio y las lesiones en los deportistas de esta edad.
Según recientes estudios, el 36% de todos las accidentes en niños y adolescentes son debidos a actividades deportivas. Entre los deportes con una mayor incidencia de lesiones se encuentran, el fútbol (2% de los practicantes se lesionan a lo largo de la temporada) y el baloncesto (1,7%). La contusión es la lesión más frecuente y es más frecuente lesionarse en un partido de competición que durante un entrenamiento.
Es evidente que hoy por hoy para conseguir cambios conductuales en los niños se debe lograr que los padres estén convencidos de los beneficios de la práctica deportiva y el impacto que tendrá en la salud de sus hijos. No se puede precisar el momento adecuado para empezar con el deporte. Todo dependerá de la capacidad motriz y de coordinación que tenga el niño. Es aconsejable, en el caso de niños muy pequeños, que hagan primero clases de psicomotricidad para que vayan desarrollando esas capacidades. Son recomendables a partir de los 2 años de edad.
Niño preparado para el deporte
Ya a partir de los 6 ó 7 años, el niño está preparado físicamente para hacer deporte. Lo ideal es que practiquen deporte en el colegio, en algún gimnasio o con sus padres, en el campo o en los parques. Cuando lleguen a los 7 y a los 13 años su capacidad de aprendizaje y entrenamiento es increíble y progresan a pasos de gigantes. En esta etapa se sentirán más fuertes, mas valorizados frente a los demás, y controlarán más sus emociones.

Es muy importante que los padres, si posible, también realicen algún deporte. Eso servirá de ejemplo a los niños. Hijos de padres sedentarios, sedentarios son. El hábito deportivo se debe ir construyendo día a día y con la participación de toda la familia.
 
FACTORES QUE INFLUYEN EN LA LESIONES:
-Sexo: las mujeres en edad adulta se lesionan más que los hombres en deportes como en la carrera continua o los saltos ya sean de altura o longitud; en la edad de crecimiento, las niñas tienen el doble de probabilidades que lesionarse que los niños, sobre todo lesiones de rodilla. La razón suele ser la menor masa muscular de las niñas y la mayor laxitud de las estructuras ligamentosas de la rodilla como el ligamento cruzado anterior, lo que provoca que la rodilla “falle” en algunos gestos como la rotación. En el resto de regiones como el tobillo o el hombro, no hay diferencias entre niños y niñas.
-Anatomía especial: los niños no deben ser considerados como “adultos bajitos” a la hora de tratar una lesión o programar un entrenamiento. Hay diferencias anatómicas más que evidentes entre un adulto y un niño. El inicio del crecimiento en la edad prepuberal se inicia a los 11 años en los niños y a los 9 años en las niñas, y el llamado “estirón” se produce a los 13.5 años en los niños y a los 11,5 años en las niñas. El crecimiento en esta edad puede llegar a ser el 20% de la altura total que se alcance en la edad adulta. El hueso suele crecer los por extremos, lo que se denomina fisis. Es la placa de crecimiento y se cierra una vez que el niño ha alcanzado la edad adulta. Es la zona más débil ya que no es tan resistente como el resto del hueso, no es tan dura, por lo que ante un traumatismo de intensidad fuerte, se produce un desplazamiento y lesión de dicha placa de crecimiento. Si no se reduce dicho desplazamiento, el hueso crecerá de forma anómala ya sea porque una parte de la articulación crezca más que la otra, en cuyo caso se producirán angulaciones no fisiológicas, o bien, si se daña en todo su espesor, se resentirá el crecimiento en longitud, y por ejemplo, una pierna será más larga que la otra.
 
 
Por otro lado, existe otra estructura muy frecuentemente dañada en los niños, llamada apófisis. Representa el sitio donde se insertan los tendones principales del organismo como el tendón de Aquiles o el rotuliano. El mecanismo lesional es similar al que en el adulto provocan las tendinitis, es decir, es una zona por donde crece el hueso, y es una zona “debil” y susceptible de lesión como ocurre en la fisis, pero que está sometida a continuas tracciones por parte de los tendones como al saltar o al correr y supone una de los más frecuentes motivos de consulta al traumatólogo.
Además, cuando se llega a la pubertad, se producen cambios muy significativos en ambos sexos: se incrementa la longitud de los huesos, también ocurre lo mismo con la masa muscular que aumenta, y empiezan a madurar los genitales, apreciándose los caracteres sexuales secundarios como el vello púbico o el crecimiento de las mamas.
 
VENTAJAS DE LA PRACTICA DEPORTIVA.
-Contribuye al desarrollo físico y mental del niño.
-Ayuda al niño a familiarizarse con el cuidado del cuerpo y el concepto de salud, para lleva una vida sana cuando sea adulto. Aprenden a conocer el papel preventivo que tiene la actividad física en la prevención de algunas enfermedades.
-Ayuda a respetar su cuerpo y el de los demás.
-Favorece la autoestima y el respeto por sí mismos.
-Promueve el espíritu de equipo y el compañerismo así como saber enfrentarse a victorias y derrotas, lo que les preparará para su vida laboral y personal.
 
 
PREVENCIÓN DE LESIONES.
-Es necesaria la realización de una evaluación médica, realizando mediciones de peso, talla, índice de masa corporal, % de masa muscular y de grasa. Además es interesante evaluar posibles alteraciones en los pies como pie plano valgo o cavo varo, problemas de columna como escoliosis, valoración de dismetrías. De esta manera se puede valorar el estado del deportista y personalizar la actividad física y así poder prevenir lesiones.
 
 

LA ACTIVIDAD FISICA EN LOS CARDIOPATAS.

 
La actividad física es una de las mejores estrategias para prevenir problemas de salud. Entrenar al corazón reduce el riesgo de cardiopatías, pero practicar deporte no implica que el paciente se desentienda de cultivar otros factores que ayudan en la batalla para anular el riesgo cardiovascular, como tener una dieta baja en grasas, control de las cifras de colesterol o glucosa en sangre o dejar de fumar.

La práctica de un ejercicio moderado y regular, no ocasional, junto a la observación de otros hábitos saludables, tiene consecuencias inmediatas en la reducción de los factores de riesgo como la diabetes, la hipertensión arterial, la arterioesclerosis y la obesidad. Con la actividad física, sobre todo la aeróbica como caminar, bicicleta o natación, los beneficios para el organismo son múltiples, y de forma indirecta, beneficia al corazón:
-Disminución de los niveles de colesterol en general e incrementa el HDL (colesterol bueno).
-También beneficia a los pacientes con diabetes tipo II, la no asociada a la necesidad de inyectarse insulina, al incrementar la sensibilidad de las células a la insulina y, por consiguiente, evitar en muchos casos la necesidad de tomar pastillas antidiabéticas, o bien, reduciendo el número de éstas.
-Además, la actividad mejora la capacidad orgánica del corazón, disminuyendo la necesidad de oxígeno y reduciéndose la tensión arterial con lo que la necesidad de fármaco es menor y se mejora la calidad de vida.
-Los expertos reconocen que el ejercicio sirve de punto de partida para empezar a rebajar la presencia de otros factores de riesgo. Volcarse en la actividad física permite un mejor control de la ingesta calórica, lo que se traduce en una disminución del sobrepeso y produce una mejora sensible en la calidad de vida, que en influye en el abandono de hábitos negativos como el tabaco, la ingesta excesiva de grasas o de alcohol.


¿Cuánto tiempo debo dedicar a la actividad física?

Se aconseja la realización de ejercicio aeróbico entre tres y cinco veces por semana en sesiones no inferiores a los 30 minutos, controlando la frecuencia cardiaca con el fin de que ésta se mantenga dentro de niveles de intensidad baja o moderada. Las actividades más recomendadas son andar (la rapidez depende de cada persona y de los problemas osteoarticulares que presente) o trotar a un ritmo muy suave, montar en bicicleta y nadar. Los paseos deben realizarse a una intensidad entre el 65 y el 85 por ciento de la frecuencia cardiaca máxima. Para calcular la frecuencia cardiaca de entrenamiento (FCE) puede realizar el siguiente cálculo:

FCE= (220 – edad) x 0.65.


El resultado son las pulsaciones a partir de las cuales, la actividad física NO es cardiosaludable, y por tanto, no se deben sobrepasar. Recomendamos la compra de un reloj con pulsometro o bien la de un podómetro. El primero es un dispositivo que mide las pulsaciones a las que está funcionando durante la actividad física, pudiendo controlar en todo momento, si nuestro ritmo es demasiado intenso o no. Otra función de estos dispositivos es medir la distancia recorrida y las calorías quemadas en cada sesión. El podómetro únicamente va a medir la distancia recorrida, registrando el número de pasos que hemos dado en cada paseo, y de esta manera se calcula la distancia recorrida.
Debemos evitar ejercicios explosivos, al menos inicialmente como son squash, levantamiento de pesos a nivel de gimnasio, remo de alta intensidad y ejercicios similares. Debido al esfuerzo tan intenso y de forma brusca, se provocan aumentos de la tensión arterial no controlada, pudiendo provocar una nueva crisis coronaria debido al esfuerzo que debe realizar que tiene que realizar un miocardio dañado y para el que aún no se encuentra preparado ni rehabilitado.

DECALOGO DE RECOMENDACIONES PARA CAMINAR MEJOR:


Si no estamos acostumbrados, el caminar puede convertirse en una actividad agotadora. Para que no se convierta en un suplicio, debemos tener en cuenta una serie de recomendaciones para que el andar se convierta en un buen hábito y o mantengamos en el tiempo:
1.-Se debe comenzar la actividad física poco a poco; hay que disfrutar del entorno que nos rodea mientras paseamos, y de menos a más, ir incrementando el paso hasta completar la media hora recomendada.
2.-Usar ropa transpirable en verano y que protega contra el viento en otoño e invierno. Debemos huir de esa falsa creencia de cuanto más se sude, mejor, y llevar puesta ropa de manga larga o excesivo abrigo en verano. Esto puede tener consecuencias fatales para un cardiópata, como un golpe de calor o sufrir una deshidratación severa.
3.-Usar calzado deportivo cómodo. Evitaremos lesiones por sobrecarga a nivel de la planta del pie (fascitis plantar), tobillo (tendinitis del tendón de aquiles), rodilla (rodilla del andador) y de la cadera.
4.-Beber, al menos, un vaso de agua antes y después del ejercicio. Es importante llevar agua consigo para poder beber durante el ejercicio.


5.-Evitar caminar inmediatamente después de las comidas.
6.-Mantener un ritmo suave sobre todo al principio y al final de la caminata. Se empieza tranquilo y se acaba tranquilo.
7.-Debemos seguir las recomendaciones de nuestro cardiólogo, en cuanto a la toma de medicación y la intensidad del ejercicio. Con frecuencia, tras un problema coronario, se realiza una prueba de esfuerzo (ergometría) para valorar el estado real del miocardio (músculo cardíaco) y conocer nuestro límite.
8.-Si durante la actividad física, se nota dolor en el pecho, importante sensación de ahogo junto a sudoración abundante, interrumpir el ejercicio y acudir a su médico.
9.-Ir acompañado durante los paseos. Esto los hará más a menos e involucrará a su pareja o amistades en una actividad muy saludable.
10.-Repetir la actividad física entre 3 y 5 veces a la semana. El éxito del ejercicio y sus potenciales beneficios se basan en la constancia y la perserverancia.

 

LA ACTIVIDAD FISICA EN EL DIABETICO.


 El deporte es una actividad que se recomienda incluso a personas que padecen enfermedades tan difíciles de controlar como la diabetes o los problemas coronarios. Cualquier persona puede hacer ejercicio, pero siempre de forma controlada y supervisada por un especialista en ejercicio físico junto a un médico.
En los próximos días iremos comentando la relación que existe entre las enfermedades críonicas más frecuentes como la diabetes, el asma y las enfermedades cardiovasculares a la hora de realización de ejercicio físico.
La diabetes es, probablemente, la única enfermedad en la que hay una relación muy clara entre el tipo de nutrición y alimentación, la medicación que el paciente tiene prescrita (ya sea insulina o antidiabéticos orales), y el ejercicio físico que se le ha recomendado. Si conocemos el efecto que sobre el paciente tiene cada uno de ellos, seremos capaces de conseguir un nivel de azúcar en sangre adecuado, pudiendo variarlo en función de modificar alguno de los parámetros antes citados.


¿Qué tipo de actividad física se recomienda?


Todo va a depender de las características del deportista y del tipo de diabetes que presenta. Hay dos tipos de diabetes, la diabetes tipo 1, también llamada diabetes insulino depediente, que la que precisa tratamiento y ajuste del azúcar mediante insulina inyectada. Suele ser en gente joven, y delgada, que a pesar de que comen importanres cantidades de alimento, no ganan peso sino todo lo contrario, lo pierden; el otro tipo de diabetes es la tipo 2 o no insulino dependiente. Es más propia de gente de mayor edad y asociada a otros condicionantes como el sobrepeso. El paciente es posible que la controle mediante dieta y ejercicio para disminuir el peso así como antidiabéticos orales que se toman varias veces al día. En el caso de que con todas estas medidas, las glucemias no se controlen de forma satisfactoria, el paciente pasa a estar tratado con insulina o, en ocasiones, con insulina y pastillas de forma conjunta.
Cuando el ejercicio que vamos a realizar se presupone que va a ser intenso, recomendamos una ingesta de hidratos de carbono (pan, fruta, pasta, galletas…) que deberá ser ingerida al menos 3 horas antes del comienzo de la misma. Si dicha actividad es de larga duración como una caminata o un partido, es muy importante administrar líquidos cada 60 minutos durante el ejercicio que tengan contenido en glucosa, fructosa o sacarosa, como cualquier bebida isotónica. El objeto es esta medida es la rápida reposición de líquidos, electrolitos como el postasio, y azúcares que son consumidos durante la actividad deportiva.
En general, los deporte más adecuados para el diabético son los aeróbicos como el caminar, ciclismo o la natación. Si bien, una diabetes bien controlada no es contraindicación para la realizar cualquier actividad deportiva.

Sin embargo, hay deportes que están contraindicacados en este tipo de pacientes: son todos aquellos en los que una eventual bajada de azúcar ponga en peligro la vida de la persona. Entre otros encontramos la pesca submarina, motocross o paracaidismo. En todas ellas, un desmayo originado por el descenso de azúcar en sangre puede tener consecuencias fatales. Tampoco se recomiendan deportes de contacto repetido como el boxeo o las artes marciales debido a la posibilidad de tener una lesión vascular o una herida, o una contusión en el sitio de la punción.
Hay recomendaciones que tenemos que seguir a la hora de inyectarnos insulina. Esta se debe inyectar en sitios alejados de las zonas susceptibles de recibir un golpe. En el caso de los jugadores de fútbol, debemos evitar el pinchazo en los muslos. EL motivo es que un golpe que se reciba en una zona donde hemos administrado la insulina, provoca un aumento de la vascularización en la zona que lo ha recibido, y se va a formar un hematoma. Ese aumento de riego vascular va a provocar la absorción más rápida de la insulina administrada, lo que, sin duda, llevará a la hipoglucemia. También es importante que los deportistas con diabetes tengan a mano caramelos o azucarillos para tomar en algún momento de crisis de hipoglucemia, la cual se resolverá sin mayores problemas.
Es importante no realizar ninguna actividad deportiva hasta que la dosis de insulina esté ajustada así como el nivel de azúcar en sangre. Se debe realizar un estudio detallado desde el punto de vista metabólico antes de poder hacer una actividad físicamente exigente. Más difíciles de prevenir son las SUBIDAS de azúcar en sangre (hiperglucemias). Es necesario el estudio antes comentado.

Chris Jarvis: remero olímpico y diabético.

 

Recomendaciones para los niños o adolescentes diabéticos:


-Ajustar los horarios del pinchazo para comprobar el nivel de azúcar en sangre. Es importante realizar cambios de hora dependiendo de la hora en la que esté previsto el ejericicio.
-Importante el lugar de punción dependiendo del deporte. Evitar los músculos implicados en la práctica deportiva como los muslos en los jugadores de fútbol.
-Alimentación adecuada. Es recomendable una dosis extra de hidratos de carbono antes y después del ejercicio, como por ejemplo, un pequeño bocadillo extra.
-Es importante tener pastillas de glucosa y agua a mano mientras se realiza la actividad deportiva. Si el nivel de azúca en sangre desciende, se puede resolver de una manera rápida y eficaz.
-Tener una mochila o una bolsa preparada con los medicamentos que se están tomando, números de emergencia sanitaria, máquina para realizar la prueba de azúcar de forma inmediata. Es importante tener un plan de control de la diabetes si el niño v de campamento fuera de casa.


-Comentar el caso a los entrenadores, educadores o profesores de educación física para que estén alerta ante posibles complicaciones. Que observen al niño y que dosifiquen el esfuerzo, así como evitar conductas de riesgo como los choques o los deportes de contacto.
-Tomar control. Es muy importante que el niño tome control de su enfermedad y de su medicación y aprenda el manejo de la medicación así como las medidas higiénico-dietéticas que ello conlleva.
 

 

 


 


 

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